Oídos en los talones

Programa bajo la dirección artística de Ericka Florez

El programa Oídos en los talones propone durante el año 2023 una serie de experiencias que nos permiten comprender, de manera encarnada, otras visiones de la noción de relación, del vínculo entre distintos cuerpos y agencias.

La idea es proponer una serie de dispositivos que promueven el cuestionamiento de la noción de interdependencia, a través de talleres, experiencias físicas, corporales, somáticas, que promueven el sentido del tacto y el oído, y que cuestionan la manera en que ha sido educado nuestro sentido de la vista.

En el libro Pensar con mover de la filósofa y bailarina Marie Bardet es citada una frase de Nietzsche que dice que “los oídos del bailarín se situaban en sus talones”; de ahí viene el título de este programa, que propone una experiencia ampliada de la escucha, una escucha con todo el cuerpo.
Nos han hecho pensar que terminamos donde acaba nuestra piel, como si no fuéramos parte de lo que nos rodea. Si nos percibiéramos como parte del todo, descubriríamos que tal vez no somos sujetos que observan, nombran y estudian objetos, sino que todos, hasta los ríos y los espíritus somos agentes vivos que se co determinan.

¿Podría cambiar nuestra cosmogonía de la separación por una de la continuidad si nos disponemos a agudizar el sentido de la escucha? ¿Qué cuerpo debemos construir o rearmar para volver a sentirnos como parte del todo? ¿A través de qué prácticas podemos entender de una manera profunda y encarnada que no solo estamos aquí en calidad de observadores o usuarios explotadores de lo que nos rodea? ¿Qué prácticas ayudan a incentivar esa consciencia de la interdependencia que implica la noción de ecología?

Ampliación

Cuando el cuerpo percibe otras materialidades menos visibles como los sonidos o las ondas energéticas (con el tacto y el oído) la idea de que solo lo visible y lo nombrable estructura la realidad empieza a cuestionarse. El oculocentrismo (la cognición centrada en la mirada focalizada) occidental es uno de los factores que produce un sujeto autocentrado que no se concibe en conexión profunda con lo que le rodea. Por esta razón, queremos poner a prueba una mediación que active una criticalidad desde otros sentidos, desde experiencias somáticas que pongan la visión en un segundo plano: sesiones de escucha, producción conjunta de sonido, son experiencias que nos permiten construir, desde el cuerpo, una consciencia encarnada con lo que nos rodea.
Oídos en los talones propone una forma de construir un saber menos centrado en lo visible: se despiertan los otros sentidos más primitivos y con ellos se estimula también el saber del cuerpo y se pone en reposo la lógica, la racionalización y el pensamiento lineal. Más allá del discurso o la palabra, con estos ejercicios percibimos, experimentamos cómo se siente percibirse parte del mundo y no “dueños” del mundo.

Hay ciertas materialidades como el agua o el sonido que nos hacen re pensar la idea de límite: ¿Qué tan separado está un sujeto de su objeto si están unidos por la materia que reverbera en torno de ellos? La vibración del sonido es un flujo que se mezcla con otras reverberaciones y se vuelven indivisibles, se confunden, tal y como le pasa al agua del rio que se une con el mar: ambos líquidos se mezclan hasta que se confunden mutuamente, crean un espectro y no unidades discretas (separadas). Estas materias (agua y sonido) piden ser pensadas como continuos. La manera en que el agua del rio se mezcla con el agua del mar no produce bloques fácilmente divisibles, sino espectros, maneras de irse mezclando, contaminando mutuamente. Lo mismo pasa con la materialidad del sonido: se va mezclando imperceptible, es continuo, y no discretizable.

Cuando G. Lewis dice que la improvisación no es un estilo musical sino una forma de escuchar el mundo, y cuando sabemos que el ritmo es esa fuerza primigenia y vital que une al hombre con las plantas y los animales; podemos pensar en el desarrollo de la escucha y el tacto como formas de construir pensamiento ecológico, como una forma de que se entienda desde experiencias sensoriales qué significa no ser el centro del mundo y estar conectado con lo que nos rodea al mismo nivel. Alguien que escucha con todo el cuerpo, atento a las sutilezas de las presencias invisibles es un cuerpo que cuida: abierto y disponible.

Con este proyecto queremos poner a prueba una hipótesis: podemos producir transformaciones de nuestra cosmogonía a través del trabajo somático. Se requiere un cambio en la manera de situarnos respecto a lo que nos rodea, y lo que queremos proponer es que esa consciencia de interconexión entre el sujeto y su alrededor es algo que si se experimenta a través de experiencias somáticas, produce una transformación epistemológica profunda, que cuestiona las nociones de tiempo, espacio, sujeto y objeto.