Curaduría: Laura Campaz
Inauguración: 13 de septiembre 2024
Curaduría: Laura Campaz
Artistas invitados: Alexandra Cadavid, Astrid González, Joyce Rivas, Liliana AnguloSemillero curaduría: Erika Pantoja, Luna Laverde, Laura Campaz, Sahara Rosero, Yeraldin Rosero.
Dirección semillero: Éricka Flórez.
Dirección general: Sally Mizrachi
Proyecto apoyado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes – Programa Nacional de Concertación Cultural.
A la sombra del monte
Bajo la sombra del monte, el futuro se revela
Un viaje a través del tiempo y el espacio explora cómo el cimarronaje, más allá de un hecho histórico, se ha convertido en un poderoso camino para entender las luchas actuales. Esta exposición nos muestra proyectos que, desde el legado del cimarronaje, viajan hasta el futuro. Descubriremos cómo la búsqueda de refugio y la construcción de una vida digna se convierten en símbolos de resistencia.
En Monteoscuro (Puerto Tejada), el machete es un símbolo de fortaleza. En manos de Alexandra Idrobo, el machete es una extensión de su cuerpo y espíritu. A través de la esgrima con machete, un arte marcial que nació como respuesta a la esclavización, Alexandra revive los movimientos de sus ancestras, honrando su legado con cada paso, cada giro. Más que una herramienta de defensa, el machete es un amuleto, un símbolo que se tatúa en la piel negra, otorgando protección.
Las “Nuevas africanías a partir del joto afrodescendiente” emergen como cargas que encarnan el peso de generaciones de personas negras que al migrar llevaron consigo no solo sus cuerpos, sino también su sabiduría. Este peso, sin embargo, no es una carga de derrota, sino una remembranza de la adaptación. Bajo las aguas profundas del Atlántico, se teje otro relato. En la vastedad del océano, existe “Drexciya”, una comunidad fundada por los descendientes de las mujeres negras que fueron secuestradas en los barcos negreros. Esta civilización submarina es un refugio, representada en la obra de Astrid González, es un espacio en el que la memoria del trauma se transforma en un futuro de libertad.
Las plantas poderosas y sanadoras que aparecen en el proyecto de Joyce Rivas “Bien Querer”, han sido usadas como medios de protección y sanación, mientras los cantos elevan peticiones, la tierra y la voz se fusionan en un acto de resistencia espiritual en el que el cuerpo se une al cosmos, y la naturaleza se convierte en aliada para la vida de las comunidades negras.
El ritmo del “son de negro” atraviesa todo el cuerpo, liberando el espíritu en cada paso. La danza cimarrona de San Benito de las Palomas, conecta a los cuerpos negros con su herencia. No es solo una danza, es un acto de memoria, una celebración de la libertad alcanzada. En esta obra, Liliana Angulo nos acerca a esa forma en la que se compone la música tradicional de las comunidades afrocolombianas, a través de un video doble canal donde el zapateo crea síncopa, que es una estrategia rítmica en la que seacentúa una parte de la nota para crea una sensación de ritmo alterado.
El cimarronaje no fue un periodo. Es una constante de actos de valentía. El cimarronaje no es ficción como el afrofuturismo, son realidades que se construyen en comunidad y que están sucediendo. Se adapta a nuestra realidad y propone el ahora como el futuro, no como utopías que se escapan a nuestro contexto. Cada movimiento es un recordatorio de que, en la danza, en el canto, en la tierra y en las aguas, la historia de resistencia negra continúa escribiéndose.