Ablandar un espacio / iluminar una esquina​​

Curaduría: Segunda cohorte semillero Aprender Haciendo 

Dirección semillero: Éricka Flórez.
Dirección general: Sally Mizrachi

*Proyecto apoyado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes – Programa Nacional de Concertación Cultural

Sobre la exposición

Nuestro último proyecto de 2024 fue un ejercicio curatorial grupal realizado por la segunda cohorte del semillero de curaduría que inició su proceso en julio. En nuestras conversaciones empezó a aparecer una pregunta por el espacio: ¿Cómo espacializo un contenido? ¿Cómo sugerir ideas y sensaciones a través del espacio? 

De ahí surgió la necesidad de, más que mostrar obras, primero ir pensando pequeños gestos para “ablandar el espacio”. ¿Cómo podemos, a través de decisiones materiales, proponerle a los cuerpos que nos visitan, otras formas de habitar esta casa? ¿Cómo nos tomamos en serio la idea de que este lugar es un parchadero? ¿Cómo hacemos evidente espacialmente que este es un lugar para venir a estar distendidamente: es un lugar para ver exposiciones, pero sobre todo, es un lugar para encontrarse distinto a como uno lo hace en un bar, en una casa, en una oficina, o en una biblioteca? Pensamos que el cuerpo de los visitantes debería poder estar en diferentes posiciones, queríamos hacer un hamacario, pero la manera en que están hechas las paredes de la casa no nos permitía colgarlas. Pensábamos que el espacio está determinado por los momentos del día en que se usa, y queríamos que las personas pudieran usarlo a horas inusuales, ¿Qué tal por ejemplo que hubiera un lugar para hacer siesta? ¿O un lugar para hacer piyamadas? Entonces pensamos en ablandar el piso, mandamos a hacer unas colchonetas, y convertimos una de las salas de exhibición en una Piyamoteca.

Hablamos de los espacios que no son obvios, de los espacios que damos por sentado y no miramos; de ahí apareció la idea de “iluminar una esquina”, porque Sara una vez vio cómo el sol le llegaba a una de ellas y dijo: me interesan las esquinas porque son intersecciones. Ser también había propuesto escribir en el tablero la frase “my gender is black”1, de forma casi invisible, muy sutil, pero permanente, que quedara allí como un rastro debajo de todas las escrituras posibles en ese tablero. Entonces hablamos de las intersecciones entre categorías, que es algo que nos interpelaba a todos. Además del texto en el tablero, Ser destacó con un separador de libros brillante y grande, aquellos libros de la biblioteca que tenían que ver con género y raza.

Sara hablaba de transformar el punto de vista, de cambiar la manera en que usamos los espacios cuando hacemos una pequeña operación sobre ellos. De allí apareció entre todos la idea de sentarse adentro (y ya no afuera) de La Vitrina, y construimos un nuevo banquito que mira a quien mira mirar. María del Mar estaba interesada en cómo se inscribe el tiempo en el espacio, y pensó que un lugar es sobretodo los usos y funciones que le otorgamos, por lo tanto se interesó en los programas que lugar a dudas ha implementado, entre ellos La Fotocopioteca, la cual propuso re activar (con una nueva edición de la misma) para compartir con la comunidad los referentes que nos inspiraron durante nuestras conversaciones. Jacobo pensó que un lugar no es sólo lo físico, sino que está constituído por la manera y el tono con que se enuncia, entonces propuso intervenir la señalética con frases poéticas que van sorprendiendo al visitante cuando va caminando por la casa. 

Pusimos una sola hamaca, y la vinculamos con una parte de la señalética. Sacamos todos los muebles y le dimos una ubicación justa, y creamos varios espacios para estar dentro de la casa, para que el cuerpo la habite de distintas maneras, acostados, sentados para concentrarse, sentados para conversar, lugares para tenderse, y lugares para estar en posición horizontal. Pensamos en un evento para activar esta, que no era una exposición pero si un proyecto curatorial. Diana insistió en que la música era muy importante. En cambio, trajimos una fotocopiadora para que el que quisiera pudiera llevarse un ejemplar de la nueva fotocopioteca. Le pedimos a Sally que si podía hacer un taller de masa madre, pues pensábamos por un lado, en devolverle la dimensión doméstica a esta casa que ha sido por tantos años una institución, pero también pensamos que era bonito que dado que la fermentación suele ser larga, fueran los microorganismos los que nos dieran la pauta de la duración del evento. Mientras algunos hacían pan, otros leían, otros estaban en La Vitrina asistiendo a esa pequeña tautología que instalamos y que venía con un audio con un texto de Sara que acompañaba la contemplación. Otros estaban en la biblioteca consultando los libros que Ser había destacado. Casi todos los rincones de la casa se convirtieron en invitaciones a estar, algunos quedaron ablandados, algunos iluminados, y otros oscurecidos.

  1. Una frase que fue acuñada por la pensadora Hortense Spillers y que ha sido acogida por otras escritoras y activistas de la teoría interseccional como Bell Hooks, Angela Davis, Sylvia Winter, Johan Mijail, entre otras.