Curaduría de Erika Pantoja 29/09/2023
Semillero Curatorial lugar a dudas

LADO A
Una armadura blanda

Siempre politizo todo hasta el cansancio. La imagen de una publicidad, el comentario de una figura pública, el contenido de una canción… hasta una muestra de afecto. Soy una buena hija de mi generación: imposibilitada para acercarme a mis emociones sin sobreanalizarlas, con el inconsciente afectado por el comentario que un pseudopsicólogo de internet dijo acerca de las relaciones románticas, cómo debe uno sentirse sobre su cuerpo y hasta con su propia tristeza.

Maté las ganas de burlarme de mi tusa y vivirla a grito herido como lo mandan las canciones de despecho. No debería de perder el tiempo con algo tan banal como el desamor, cuando tendría que ocuparme con las causas -en teoría- verdaderamente importantes: pobreza, hambre, violencia, desastres ecológicos, un sinfín de etcéteras que podría sacar de cualquier noticia.

Pero entonces un día, voy por la calle y me encuentro con una manifestación unipersonal que nunca había visto antes en mis casi trece años de marchas estudiantiles. Una coraza de peluches, globos, escarcha y corazones -los regalos que utilizamos cuando queremos demostrar afecto- recubren el cuerpo de Daniela Soto; y en sus manos sostienen un cartel que dice “Mientras nosotras amábamos ellos gobernaban”. Una cita de la teórica feminista Kate Millet, que señala cómo, para mantener divididos los campos de acción, las mujeres han sido socializadas para permanecer en el terreno de los afectos y lo doméstico, y los hombres en la arena pública. A través de peluches, como si fueran armas de una protesta, se pone afuera una lucha que podría ser tachada de cursi. La mercancía del amor, o lo íntimo como nuestra economía.

Me detengo en esa imagen y pienso en mi propio cuerpo, en sus posibilidades dentro del mercado. En cómo el amor romántico me ha llevado a regalar todo, cuando podría es estarlo cobrando. Me acuerdo de los consejos de la influencer del wellness que escuché en un video de Valentina Cadena: todo lo puedo en los tokens que me fortalecen. En el video veo la calma de un jardín zen hechizo superpuesto a una pantalla verde en la sala de una casa: la adecuación del espacio para respirar, manifestar y traer a tu negocio sexual el dinero digital esperado, que se hará posible gracias a un ejercicio de respiración consciente acompañado por movimientos de relajación eróticos.

Me hace pensar en los discursos del bienestar y el deseo que constantemente disciplinan a los cuerpos, y son introducidos a través de los nuevos medios: ámate, respétate, no te odies a ti misma, no se vale sentirse como una basura. Envuélvete en lazos de amor propio, quiérete aunque no quieras. Pero ¿Y si lo que quiero es llorar? 

Una bolsa de basura parlante me habla. En el video de María Leubro, escucho una voz que me invita a flotar por el mundo, leve como los desechos, sin aferrarme y regodearme en mi propia miseria; pero sin dejar de lado que los afectos, lo doméstico, lo mínimo, lo íntimo, lo cursi ocupan un lugar. Que lo de adentro salga hacia afuera: como quien sale a la calle a pregonar el malestar mientras todo el mundo hace sus compras del mes del amor y la amistad.

LADO B
HOT HOT HOT HOT HOT HOT HOT HOT HOT HOT HOT

¿Qué es una chica hot?

Una chica hot no tiene miedo a ser bimbo/pink girl/tercermundista
Una chica hot sabe desenvolverse en un mundo de relaciones efímeras
Una chica hot es crítica con todas las formas de amar porque las ha experimentado
Una chica hot entiende que lo platónico es tan importantes como lo romántico
Una chica hot sabe que el cuidado, la ternura y los espacios suaves en este mundo hostil, también son posturas políticas

Este cómic creado por Zyanya Arellano retoma conversaciones con amigos y conocidos, sobre cómo nos relacionamos las nuevas generaciones.

Lo novedoso, lo efímero y lo reemplazable, afecta a cualquier manera de amar; en un mundo que constantemente reclama individualidad, y en donde proteger esa individualidad a veces puede acabar erosionando lo que tratamos de construir con el otro.

Es difícil escapar de estas dinámicas cuando todas nacen derivadas del hiperconsumo.

Entonces

¿Qué hacemos?

En La Vitrina:

  • Soy la basurita (2020) de María Natalia Ávila Leubro.
  • Iluminación programada (2019) Valentina Cadena Renza.
  • Amarre de amor eterno (2023) Valentina Cadena Renza.
  • Acumulación romántica (2020) Daniela Soto Alemán.

En las redes:

  • Chicas hot (2022) de Zyanya Arellano.