Tres textos creados en la Microescuela de curaduría de lugar a dudas 2023.
Laura Campaz es una artista visual y marica negra, no binarie caleña del Oriente de Cali o Distrito de Aguablanca. Ha participado de espacios importantes para el mercado del arte como la Feria Artbo y está en la colección de museos reconocidos a nivel nacional como La Tertulia. La creatividad de Laura es revolucionaria en un contexto donde el arte y los espacios con el prefijo afro son tan requeridos, sin embargo; generalmente dominados y narrados por voces blancas, blanco-mestizos o whitetinos. Además, siendo compleja la mirada de la artista cuando el arte negro creado por personas negras está marcado por la heterocisnormatividad —borrando muchas expresiones trans, queer, cuirs, travestis y maricas— y manipulado en una búsqueda por apelar al gusto blanco.
Su perspectiva se centra en desmitificar la idea de que el cuerpo negro y marica es inherentemente sexual. En su creación, integra diversas traducciones que sumergen al espectador en nuevas dimensiones del trabajo sexual como si estuviéramos ingresando en las vidas de quienes lo practican. Este mecanismo de empatía funciona debido a que encuentra una manera de descolocar lo que ya se siente y se sabe de lo virtual mediante la creación de pinturas y cortinas que lo traducen a lo físico. Es decir, lo virtual es un espacio donde podemos crear nuestra propia versión de lo que vemos. En él, asumimos la vida de quién está al otro lado de la pantalla, mientras al mismo tiempo las sexualizamos y reducimos a una imagen más para nuestro consumo: avatares 2D o 3D esperando órdenes, esperando escuchar nuestros antojos. Siempre pulidas, alegres, deseosas, nada más allá. Laura difumina esa barrera que no solo separa dos mundos, sino que también nos separa como personas y nos muestra ese más allá, más acá.
Recorriendo el espacio encontramos dos piezas que se destacan por su dimensión y por la forma en que están hechas. Son cortinas; una creada con chaquiras utilizando la traducción al pixel para formar un texto que alude al título de la exposición: Ebony Deluxe. Mientras la otra, que cae desde el techo, es un trenzado de kanekalón rosado. Luego vemos una serie de pinturas al óleo que dan la sensación de haber sido creadas con rotoscopia, un estilo de animación cinematográfica. El uso del color rosado es constante en todas las piezas de la exposición. Los morados, cafés, verde pastel, beige y rojizo son la paleta de los escenarios y se complementan con los rostros que en ellos aparecen y la combinación final de los colores, da un aspecto cotidiano que te hace sentir entrando a la casa de estas personas. Al final, hay una impresión a gran escala de dos cuerpos lésbicos interactuando, creada con glitch construido a partir de código ASCII. Un estilo de imagen formada por caracteres que da la sensación de movimiento del código binario que, como en Matrix, llueve en ceros y unos, lo cual da la sensación de que un código viajó a través de la barrera física-digital para presentarse ante el espectador.
A pesar de que en las obras también se evidencia una mirada al futurismo negro, y aunque Laura se resiste a encajar en alguna corriente específica, su trabajo tiene algo de antifuturismo: una forma de caminar hacia nuevos tiempos mientras se explora lo escondido en lo marginado, lo oscuro, lo estereotipado, lo definido como malo y criminal; mirando hacia el pasado como mecanismo para construir un futuro nuevo no-blanco.
Ebony Deluxe nos adentra en la vida de personas que no conocemos y que muchas veces reducimos a estereotipos. Laura Campaz nos acerca al trabajo sexual brindando una perspectiva distinta sobre la vida de quienes trabajan en él. Es destacable que nos lleva a reconocer la dignidad en este oficio, siempre distinguiendo la diferencia entre explotación y trabajo. Siendo lo primero definido por el abuso y la imposibilidad de elegir si ejercer o no, mientras el segundo es una elección laboral dentro del capitalismo que se ha convertido en una opción común para nosotres que pertenecemos a la generación Z, en la que además hemos podido encontrar un lugar siendo maricas y travestis negras. Ebony Deluxe es una exposición que se siente íntima y pone en el centro las experiencias de las personas que hemos vivido el trabajo sexual.
Luna Laverde (@_mojana)
“Ebony” viene de la palabra ébano, que significa madera negra; y “Ebony Deluxe” es una palabra que se usa para referirse a personas afrodescendientes dentro del contenido online de entretenimiento para adultos. En esta exposición se ven pinturas de cuerpos negros en espacios íntimos y cotidianos. Parecen estar dejando que el tiempo pase, como las personas que ofrecen sus servicios en estas plataformas de entretenimiento, parecen estar allí esperando la conexión, la reacción de algún usuario. Esto me recuerda a una práctica en la que se suele quemar un palo de madera para de esa forma darle protección y durabilidad. Estos cuerpos, como el de cualquier trabajador, queman su tiempo allí, pero de alguna manera, se hacen más fuertes, como un palo de madera que se quema pero está protegido precisamente por eso.
El cuerpo y la web se benefician mutuamente. La web siendo un medio casi espectral, hace que los cuerpos que circulan en ella adquieran un carácter idealizado, inalcanzable, otorgándoles casi un halo religioso.
Las plataformas web, estos nuevos espacios públicos se meten y hacen suyo los espacios privados. Quienes ofrecen sus servicios abren su intimidad y a la vez la fabrican: entre más intimidad quizá haya más contactos, más interacciones, o por qué no, más tokens. El usuario cree que está dentro de ese espacio que no le pertenece. Una economía de la intimidad que vuelve el tiempo en moneda de cambio (entre más tiempo en línea, mejor), y convierte el espacio que antes se usaba para descansar, como un medio productivo.
Yeraldin Rosero Vallejo (@y_______r_____)
La rutina, el azar en un día ordinario, espacios desprolijos y estéticamente no placenteros, no es lo primero que se nos pasa por la cabeza al hablar de un show webcam. Generalmente, estos se promocionan en los anuncios de redes sociales y las ventanas emergentes de páginas con baja seguridad, a través de una paleta de colores y una ornamentación que evoca al éxito, al lujo, la ternura, lo juvenil y lo cool. Ebony Deluxe se distancia de esta construcción de escenario con una serie de pinturas, tejidos, video e instalación, en donde se dignifica el trabajo sexual sin ser panfletario. Más bien se aproxima a él desde la quietud de lo cotidiano que podría encontrarse en el día a día de cualquier teletrabajador promedio.
Pintar una habitación que no ha sido adaptada al diseño de interiores hipersexualizado e hiperfeminizado con el que se relaciona a las webcam, habitadas por personajes en situaciones cotidianas no eróticas puede ser una decisión política en las obras de Laura Campaz. Las imágenes permiten ver una rutina laboral similar a la de otros empleos que pueden ejercerse de forma remota. La libertad del manejo del tiempo, del desplazamiento y sobre todo del ocio ¿No responde ésto a la fantasía cosmopolita de trabajar desde cualquier lugar impuesta por la economía de los nómadas digitales y los call center? ¿Por qué hace ruido y escuchamos voces decir que no es digno? ¿No es acaso la misma contorsión de la espalda que afecta a alguien sentado ante un computador durante horas? Cambia el servicio pero sigue siendo atención al cliente.
En los lienzos de Ebony Deluxe vemos camas, sábanas, brasiers, imágenes que aluden a la sexualidad pintadas sin erotismo, podría ser la habitación de una persona joven cualquiera. La selección de imágenes digitales transformadas a través del proceso análogo de la pintura nos muestra vidas que circulan entre un entramado de metadatos como trenzas de cabello sintético que forman una red para pescar tokens en el ciberespacio. No se trata solo del sexo. Es la cotidianidad; la intimidad hogareña lo que también se intercambia como servicio en las páginas de adultos. Estamos ante instantes detenidos dentro de la fugacidad de la internet que nos invitan a hacer una pausa y pensar en desacelerar la vida en línea.
Ebony Deluxe no es una selección de palabras cualquiera, el título de la exposición podría leerse también como una obra si nos lo imaginamos como un personaje pues suena a nombre artístico de cantante, performer o webcam. Sin embargo, realmente responde a un eufemismo creado para referirse a las personas afro en el entretenimiento para adultos. La elección del título es también un cuestionamiento sobre cómo se cosifica el cuerpo negro en este y cualquier otro oficio; historicamente estigmatizado bajo el puritanismo en la antiguedad y en las posturas paternalistas que abogan por la abolición del trabajo sexual en la actualidad. Lugares desde donde se desconoce la autonomía de los cuerpos y las formas de supervivencia que deben asumir quienes son oprimidos (personas racializadas, comunidad LGTBIQ+) ante la voracidad de este sistema económico. Todo esto sin llegar al extremo de ponerle un velo rosa, simplemente otorgándole un lugar dentro de la normalidad profesional de cualquier otro trabajo.
Erika Pantoja López (@vocesdepollos)
ha construido una obra significativa para el arte local y nacional, en donde explora la historia y la cultura afro a nivel global; haciendo uso del archivo -principalmente en formato digital- en distintos procesos que van desde el collage, el video, la fotografía, hasta el tejido y la instalación. Ha participado de exposiciones individuales y colectivas en Colombia, Bélgica y Estados Unidos. Actualmente hace parte de las colecciones del Museo de Antioquia y el Museo La Tertulia. Estuvo en una exhibición colectiva en el 46 Salón Nacional de Artistas y fue curadorx para la Cámara de Comercio de Bogotá con una exposición afrocentrada.