Vivir entre los muertos, morir entre los vivos

Diana Buitrón

Oscilamos entre las palabras coraza y manto.
A veces pensamos en el permanecer, ¿Cuánto tiempo seremos?
Hemos encontrado cuerpos sin cuerpo en tumbas antiguas. Una arqueología de lo vacío y de palpitación ausente.
La piel siendo piel, algo que intentó burlar el tiempo.
Un manto cubre los cuerpos y los cuerpos a su vez son mantos. Textil y coraza.
¿Cómo pensar en la permanencia, mientras el mismo pensamiento es una manifestación de la trágica alteración del cuerpo? ¿Cómo asumir la transformación de vida en muerte?

 

El tejido revela diversas transiciones.
Oscilamos entre palabras como manto o coraza, vivo o muerto, permanecer o desaparecer, animal o vegetal, entre una frontera cerrada o abierta.
La piel no es el fin del cuerpo.
Por otro lado, ¿Podríamos pensar en una arqueología del presente?
La conservación de las circunstancias dadas como si se embalsamara un segundo y no un objeto.
El tejido nos muestra el presente como un yacimiento de objetos y cuerpos que no permanecen; que ya son mantos y corazas. Un presente exhibido sin cuerpo.
El material es tan efímero.
Es imposible conservar este manto; el presente no es coleccionable incluso si lo intentamos remojar por siempre con agua y sal.
Quizá el tejido se endurezca. Parecerá que cubre algo…
O cuando recupere su humedad o cuando la artista deje de resguardarlo y nos demos cuenta que intentamos conservar la nada.

Breyner Huertas