Si esto es arte…

lugar a dudas

 

Con el advenimiento de las vanguardias artísticas, a finales del siglo XIX, la relación crítica de las obras con sus públicos se alteró, generando espacios de antagonismo que, si bien se han dado históricamente desde que los humanos empezaron a producir imágenes, solo hasta ese momento se convirtieron en un género discursivo en uso por el espectador ocasional y no solo por el especialista: la burla a la “artistada».

Distintos argumentos se han esgrimido durante un siglo y medio ya, en contra de ese arte que hace problemática la relación del autor con el “talento”, la “factura” o el “genio creador”. Al ver un Picasso, el espectador se siente tentado a decir con frecuencia: “mi niño de cinco años puede pintar mejor”; a una mujer fea que parecía bonita de lejos, no se duda en compararla con un Monet; a un retrato expresionista se le reclama por no ser fiel al modelo, pero a Mickey Mouse nunca se le reclama por no parecer un ratón, etcétera.

Con la llegada del arte moderno, el ciudadano de a pie deviene en crítico y su crítica es, generalmente, implacable. Cuando hablamos de producción artística contemporánea, donde los productos resultantes son muchas veces una declaración de guerra de los artistas contra la suposición social de lo que es arte y lo que no lo es, la situación solo tiende a radicalizarse, pues a la rabia de un espectador enardecido por la pérdida de esa belleza indiscutible a la que el arte se asociaba en los “buenos viejos tiempos”, ahora se le suma la confusión de porqué algo que se exhibe como un objeto artístico tiene el derecho de ser presentado de esa manera.

Así, cuando Duchamp dice que, en una época en que los generales no mueren ya sobre sus caballos y, en consecuencia, los pintores no deben morir ya junto a sus caballetes, lo que está diciendo es que, por un lado, hay una relación entre el artista y el general y, por metonimia, entre el arte y la batalla, pero, más allá, afirma que el deber ser de un general o de un pintor no está ligado a las expectativas de nadie. El pintor puede no pintar y el general puede no batallar.

Este abandono de la posición y de la expectativa hace del arte contemporáneo un espacio donde fácilmente el caballo se comporta como caballete y el caballete se usa como caballo, o como general, o como pintor…

El arte es confuso, implica relaciones complejas de producción de sentido y de destrucción de narrativas históricas sobre el sentido del arte. Y del mundo.

En esas relaciones, en el espacio vacío entre el artista, la obra y quien la observa, hay tensiones permanentes que se resuelven de muchas formas: con condescendencia, con humor, con cinismo, con indiferencia y, en algunas ocasiones, con violencia.

La relación actual entre arte y vandalismo es hoy estructural: por un lado, el número de artistas que producen obras que son consideradas vandálicas crece cada día, yendo de Banksy a Voina, pasando por Pussy Riot, por Pierre Pinoncelli, por Chris Burden y por una larga lista de artistas-vándalos colombianos, de los cuales un número significativo son, felizmente, caleños. Por otro lado, el número de espectadores enfurecidos con el arte que deciden tomar la venganza en sus manos se ha disparado también, haciendo de esa relación entre artistas y públicos, una guerra irregular.

La Vitrina de lugar a dudas no ha sido ajena a ese vandalismo: durante los años de su existencia ha sido rota, rayada, intervenida con objetos, robada y denigrada. En las hojas informativas sobre lo que se está exponiendo se han escrito insultos, reflexiones y groserías. Reflexiones, insultos y groserías en las que también, uno de sus autores, ha consignado su firma en distintas ocasiones. Esta Vitrina en particular, que entre el título Si esto es arte… y la obra, que afirma “yo con miarte tengo”, es un homenaje a nuestro vándalo-artista más perseverante, a ese que firma sus comunicados y que nos ha dejado sus opiniones en varias ocasiones como un modo de participación desde el antagonismo.  

lugar a dudas invita a este artista anónimo a contactarnos para charlar sobre sus visiones artísticas, sobre su relación pasional con esta vitrina y sobre los honorarios que le debemos por ser el autor de esta obra que hoy presentamos aquí.