El océano atraviesa todos los espejos – Carolina Charry

El océano atraviesa todos los espejos

Carolina Charry


El océano atraviesa todos los espejos.

Se dice que el horizonte es donde, a nuestros ojos, la tierra o el océano se encuentra con el cielo.  Al decir “es donde” se sugiere que podría ser un lugar real. El horizonte sería el sitio donde esto ocurre: el cielo toca el mar, la tierra toca el cielo.

¿Quién no quisiera estar allí? “Yo no” dice Ana, mi vecina que mira obsesivamente por la ventana. “Si el mar toca el cielo, entonces no hay espacio en el medio. ¿Dónde estaríamos nosotros? Aplastados entre lo uno y lo otro. O sumergidos en el mar”.

Cuando algo está encima de algo, la gravedad nos dice que debe tener peso.

             Y no está permitido que nada,

                        absolutamente nada, flote en el aire,

                                                y menos aún, arriba del mar.

Si flotar en el aire fuera la regla, caer sería mágico.

Más aún, caer al mar.

Cuando se trata de la tarea de buscar una laguna, algunos se muestran vacilantes. Y sin embargo, es una laguna de cualquier tipo lo que se necesita para practicar el hábito de sumergirse.

Sin importar el tañamo de la laguna cada gota contiene el océano.

Alcanzado por el oleaje, el mundo se transfigura.