como se sostienen las cosas

Ethel Mesa

El feng shui  es un antiguo sistema filosófico chino de origen taoísta basado en la  ocupación consciente y armónica del espacio, con el fin de lograr de éste una influencia positiva sobre las personas que lo ocupan.

Wikipedia 

Esto es sobre un sujeto un objeto y un espacio desubicados, confundidos y atravesados. Sostenidos por su constante desplazamiento e intercambio de posiciones que configuran una superposición de sensaciones y atmósferas.

Hay una puerta y una ventana abierta, con  las cortinas  recogidas sobre sí mismas por medio de un nudo que deja ver la sala de la casa  a través de  dos aberturas irregulares. La gente mantiene con las cortinas y la puerta así, porque hace mucho calor y para no sentirse tan encerrados, porque las casas son muy pequeñitas y uno siente que se va a asfixiar con la gente que vive ahi adentro y también con el silencio que es insoportable. Uno necesita la bullita de los carros o la del televisor para no sentirse tan solo con quienes uno vive. En frente vive una familia que nunca abre las cortinas ni las ventanas, nunca salen al antejardín a recibir vientecito.

He experimentado la  particular  sensación de ver el interior de una casa desde la calle de un barrio desconocido y confundirlo con el sitio en el que vivo, a pesar de que el lugar y las personas que están ahí no tienen ninguna similitud. Siento una especie de añoranza del refugio, o de las superficies de mi casa, que de vez en cuando coinciden con esas otras, la sensación se parece a la de ver las cosas en un limbo que exagera la separación entre el adentro y el afuera, que nunca es tan clara como cuando esto pasa.

Esta es una situación en la que todos están sometidos a un silencio incómodo. Alguien  escucha una respiración que se ha coordinado perfectamente con la suya, al punto en que llega a pensar que el sonido de dicha respiración proviene de su interior. Luego no puede reincorporarse  y experimenta una sensación difícil de describir, yo diría que es como tener al otro dentro del pecho, depender de este para respirar o bien todo lo contrario: experimentar una extraña sensación que alterna  entre la claustrofobia y la agorafobia, un poquito encerrada y un poquito expuesta. Desubicada.

Así como se puede uno confundir con la respiración de otro, uno podría confundir el lugar  donde uno vive, porque al fin y al cabo vivir es algo que todos hacemos muy parecido y simultáneamente. Con tantas casas parecidas, donde vive gente tan parecida, envuelto en superficies tan parecidas, uno podría terminar viviendo en una casa ajena. Incluso podría llevar una década viviendo en una casa ajena y solo darse cuenta de eso cuando pueda volver a respirar por sí mismo.

Johan Samboní