Charlie Oppenheim

La artista nació en un lugar en 1992. Es una mezcla de dos religiones que se cancelan entre ellas sin producir nada. Es una mezcla de dos géneros, que no se cancelan el uno al otro y produce una mujer. La artista creció en este lugar, ni muy grande ni muy pequeño en donde la pintura de retratos es muy valorada. Fue a estudiar diseño a la universidad. Obtuvo buenas calificaciones satisfaciendo su deseo de validación, pero cada mañana perdía más cabello y le dolía la mandíbula. Cuando tenía un considerable parche de calvicie y había perdido algunos pedacitos de sus dientes decidió retirarse. Entonces viajó para descubrir cómo la gente experimenta la felicidad en otros lugares y para tener amoríos con hombres italianos que resultaron demasiado viejos y crueles para ella. 

La artista terminó en el centro del lugar que había colonizado su lugar, y comenzó a estudiar bellas artes en una de las más maravillosas universidades de allí, un lugar que solía ser una cárcel. Comenzó a interiorizar el fracaso, la incertidumbre y a desarrollar el sentido de su existencia. Realizó varias exhibiciones con otros artistas, en un espacio con forma triangular y en espacios utilizados normalmente para fiestas y orgías. Después de un tiempo los artistas ganaron una beca para estudiar en otro lugar (el lugar que una vez colonizó éste lugar donde estamos todos). Ahí disfrutó de las bebidas alcohólicas de este nuevo lugar y se rió de la gente que pensaba que sabía ‘cómo ser un artista‘.

Y ellos se burlaron de ella porque no hacía ninguna de las cosas correctas. Ella se unió a un pequeño colectivo de curiosas artistas internacionales quienes organizaron exhibiciones y eventos, y tuvieron largas conversaciones en las que todas se preguntaban exactamente qué estaban haciendo. Después ella regresó al otro lugar (no el primero, el segundo) donde realizó algunas otras exhibiciones en espacios peculiares…garajes, debajo de unas escaleras…largos salientes de ventanas, y realizó una publicación sobre cortas historias neuróticas, la cual repartió entre personas que parecieron particularmente interesadas.

La artista continuó viviendo en este maravilloso lugar, usualmente se puede encontrar usando jeans desgastados y hablando con un gato maloliente. Ahora (Del 9 de julio al 9 de septiembre de 2016), de cualquier modo, está aquí, en Cali, como artista residente en lugar a dudas. Ella está observando cómo es evaluada mientras evalúa las formas mismas de evaluación. Y le pican los pies.

 

 

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The artist was born in a place in 1992. She is a mix of two religions, which cancel each other out and make nothing. She is a mix of two genders, which don’t cancel each other out and make female. The artist grew up in this place, which is neither big nor small but where ‘art’ primarily seemed to refer to painting portraits and judging whose is best. She went to university to study design. She got very good marks which satisfied her desire for validation but each morning more of her hair fell out and her jaw ached. When she had a reasonably sized bald patch and little chips missing from her teeth she decided to drop out. She went travelling to see how people in other places experience happiness and to have love affairs with Italian men who were far too old and too cruel for her. The artist ended up in the centre of the place, which had colonised her place, and began to study fine art at one of the most wonderful colleges there, which used to be a jail. She began to embrace failure and uncertainty and developed a sense of herself existing. She held several exhibitions with other artists, in a triangularly shaped room and in spaces usually used for kinky sex parties. After a while the artist was offered a grant to study in another place (the place, which once colonised this place where we all are). She enjoyed this new place’s sweet alcoholic beverages and laughed at the people who thought that they knew ‘how to be an artist’. And they laughed at her because she didn’t do any of the right things. She became part of a small collective of curious international women artists who organised exhibitions and events and had long conversations in which they all wondered what exactly they were doing. She then went back to the other place (not the first place, the second place) where she held some more exhibitions in peculiar spaces… garages, stairwells… large window-sills… and self-published a book of neurotic short stories which she gave to people who seemed particularly interested in them. The artist continues to live in this magnificent place, and is usually found wearing sloppy jeans and talking to a smelly cat. Right now (9 July – 9 September 2016), however, she is here, in Cali, an artist in residence at Lugar a Dudas. She is watching you evaluate her while she evaluates your means of evaluation. And she has itchy feet.