ÁTROPOS

Antonio Sierra

Átropos es, entre las tres Moiras, la encargada de cortar el hilo de la vida. En el panteón romano su equivalente es Morta. Átropos es lo inexorable, eso que no tiene vuelta atrás. Antonio Sierra es uno de los nombres de un hombre que parece ir escapando de sus nombres, dándoles vueltas, quizás como un modo de confundir, de enredar el camino, de separarse de su perseguidor. Tras incendiarse, la obra que sirve como base material de esta abrió un camino que es a la vez círculo, y Antonio Sierra entendió que ese círculo era de fuego. Meterse en un círculo de fuego implica una conciencia clara y difícil de aceptar, pues tarde o temprano quien se mete, se quema. Haciendo soplar un fuelle en su andar, no sabemos si Sierra intenta espantar las llamas, si más bien les da brisa para que crezcan o si simplemente hace evidente su aliento, temporal, precario, amenazado. Metido en la candela, nos preguntamos también si Sierra es el diablo, si es un diablo, si solo siendo un diablo sobrevive al fuego que va consumiendo las obras, las producciones materiales, los anhelos constructivos.