5 Grados

lugar a dudas

En ocasiones hay pequeños gestos que aunque imperceptibles, son contundentes en esencia, alteran la sensación del devenir de manera radical. Luego de 10 años de profundas investigaciones un equipo de físicos, arquitectos, ingenieros y artistas –sobre todo artistas– han encontrado la manera de eliminar el reflejo del letrero luminoso de enfrente de lugar a dudas que pega en la vitrina.

Tras una década de reflejar destellos parásitos, reflexionamos sobre una mejor manera de dar a ver lo que queremos y no lo que toca.

Así, desde la radical transformación que puede acarrear el gesto mínimo de inclinar un vidrio cinco grados, hemos decidido que vale la pena señalar ese cambio de ángulo, como una fecha importante para nosotros. No sobra decir que el reflejo que intentamos suprimir ha estado presente en la totalidad de exhibiciones hechas en la vitrina, como una condición permanente, al punto de que en la carta de invitación a los artistas que exponen allí se les advierte de la existencia de este brillo particular. La vitrina, que acoge obras site-specific, nunca ganó la batalla contra el reflejo, hasta hoy.

Luchamos contra el reflejo, pero abrazamos la tarea de reflexionar. Usamos entonces las palabras de Jean-Luc Godard para suscribirnos a esta nueva era: “arte no es el reflejo de la realidad, sino la realidad de la reflexión”.